EL DERECHO A PARTICIPAR NO EMPIEZA EN LAS URNAS: MUJERES, CUIDADOS Y CONDICIONES PARA EJERCER LA VIDA PÚBLICA EN EL ESTADO DE MÉXICO

Existe un déficit democrático invisible que va más allá de la paridad, por ello es importante entender que en México los avances en la participación política de las mujeres son innegables.
En el Estado de México, la paridad de género ha transformado la composición de congresos y ayuntamientos, marcando un hit en la historia democrática. Sin embargo, es importante entender que el derecho a participar no empieza en las urnas.
Estamos obligados como ciudadanía a mirar más allá de los logros formales y a confrontar las condiciones materiales que aún impiden a la mayoría de las mujeres ejercer su vida pública plenamente.
En el Edomex la mujer tiene un trabajo vital y de equilibrio que la hace estar fuera del radar de la vida pública pero que la mantiene vigente como eje central de toda sociedad; hablamos del trabajo de cuidados que abarca desde la atención a niñas, niños y adolescentes, hasta el cuidado de personas con discapacidad, enfermedades crónicas o adultos mayores, además de las labores domésticas, estos roles, asignados históricamente a la mujer por el contexto sociocultura en el que se desenvuelve y que patriarcado refuerza cada vez más, invisibilizando a la mujer y minimizando su participación, cuando es ella misma la que sostiene la economía y la política de su entorno, ¿y porque no, de su entidad?.
A nivel nacional, la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) de 2024 reveló que tres de cada cuatro personas dedicadas al cuidado son mujeres, eso quiere decir que, en promedio, las mujeres en México dedicaron 4.9 horas semanales más al trabajo de cuidados que los hombres. Esta brecha de tiempo es una barrera invisible que obstaculiza la vida pública.
Es ahí donde la mayoría cuestiona ¿Cómo puede una mujer asistir a una asamblea vecinal, coordinar una campaña electoral o participar en la militancia partidista si debe recoger a su hijo de la escuela o atender una necesidad de salud en casa?
La verdadera participación política de las mujeres va más allá del sufragio, solo se materializará cuando el Estado de México garantice a sus ciudadanas el derecho humano al tiempo libre y al cuidado digno.
Consideran que al tener que hacer varias tareas la mujer esta destinada a callar eso resulta bastante absurdo ya que, la actividad pública también se puede ejercer desde donde sea: cuando la mujer materna ejerce un valor político, madre de familia hace valer sus derechos y los de su infante ante una negligencia escolar, enseñar desde el hogar los derechos básicos y sobre todo el debate político para la mejora es parte de este ejercicio político.
Debemos entender que todo es política y que no importa donde estemos y con quien la voz siempre será una arma para el dialogo directo, la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) de 2024 también dio a conocer que 9 de cada 10 mujeres que dejan el mercado laboral por dedicarse a los cuidados, esto merma su autonomía económica, pilar fundamental para el empoderamiento político pero, la economía no solo se mueve con las grandes industrias, sino, con la mujer emprendedora que día con día sale a vender para ser sostén de su economía ¿Entonces no está ejerciendo vida pública? también se habla del agotamiento y la disminución del tiempo de sueño son consecuencias directas de esta sobrecarga, afectando la salud física y mental de las cuidadoras, lo que reduce su energía para la acción colectiva, pero ¿Cuándo has visto a una mujer detenerse? Siempre es hasta se lleva al límite para poder dejar todo en orden y que nadie se complique.
Por ello en el Edomex reconocimiento a esta problemática ha impulsado un cambio estructural clave reciente, se ha avanzado en la reforma constitucional para garantizar el derecho de las personas al cuidado digno y la creación del Sistema Estatal de Cuidados (SEC), este Sistema es la herramienta para pasar de la responsabilidad individual de la mujer a la corresponsabilidad social hombre, familia, comunidad y estado.
Teniendo una redistribución que busca trasladar el peso del cuidado de los hombros de las mujeres a una infraestructura pública sólida de servicios, como estancias infantiles, centros de día para adultos mayores y apoyo para personas con discapacidad, así como otorga valor económico y social al trabajo de cuidados no remunerado, cuyo valor económico en el PIB nacional fue equivalente al 24.3% en 2023 (INEGI, 2023).
Debemos entender que sororidad política se construye también exigiendo y defendiendo este andamiaje institucional.
La verdadera participación política de las mujeres va más allá del sufragio, solo se materializará cuando el Estado de México garantice a sus ciudadanas el derecho humano al tiempo libre y al cuidado digno, por ello el ejercicio de la vida pública no es un privilegio de quienes están libres de la carga doméstica, sino un derecho universal.
La lucha por el Sistema de Cuidados no es una agenda de asistencialismo, sino una estrategia de resistencia sociológica y una acción política colectiva esencial para desmantelar las bases del patriarcado y consolidar la igualdad sustantiva.
Solo liberando el tiempo de las mujeres, su talento y liderazgo podrán integrarse plenamente en la toma de decisiones, enriqueciendo la democracia mexiquense.



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